021. El Territorio de la Piel
El silencio que siguió al acto de Selene no fue un vacío. Fue una entidad. Pesado, espeso, cargado con la electricidad de una tormenta que se niega a estallar. El único sonido era el crepitar de los leños en la chimenea, un latido indiferente al duelo de voluntades que se libraba en la habitación.
Florencio seguía inmóvil en el sillón de cuero. El whisky olvidado. La máscara de control hecha añicos. Su mente, entrenada para el cálculo político, para la estrategia militar, para la lógica fría, s