017. El Cálculo de la Presa
La tensión se retiró de la habitación como una marea baja, pero dejó la orilla cubierta de vidrios rotos. Florencio, tras su amenaza susurrada, retrocedió un paso, como si él mismo se hubiera sorprendido de la intensidad que había puesto en el aire. Se pasó una mano por el cabello, un gesto de frustración contenida, y sin decir una palabra más, se giró, tomó una pequeña hacha que descansaba junto a la chimenea y salió de la cabaña. El sonido de la puerta cerrándose fue un portazo sordo que retum