018. El Ruido que Haré Esta Noche
La decisión de quedarse no trajo la paz, sino una clase diferente de guerra. Una guerra silenciosa, librada en los pocos metros cuadrados de esa cabaña que olía a madera húmeda y a verdades no dichas. Selene se movía por el espacio como un animal en un territorio nuevo y hostil, memorizando los crujidos del suelo, la forma en que la luz dibujaba sombras en las esquinas, la presencia constante y pesada de él.
Su cuerpo, aunque todavía un mapa de dolor, comenzaba a responder. La fiebre iba y vení