012. Donde el Reflejo Devuelve un Fantasma
El aire en la cabaña se había vuelto filoso. Cada partícula de polvo suspendida en los haces de luz que se colaban por la ventana parecía cargada de una electricidad estática. Selene se sentía expuesta, no por la ropa ajena que le colgaba del cuerpo, sino por la mirada de Florencio. Era una mirada que no juzgaba, sino que diseccionaba, que buscaba la grieta, el punto débil por donde empezar a tirar del hilo de su verdad.
—¿Qué verdad querés escuchar, Lombardi? —replicó Selene, su voz con un fil