El sol se filtraba débilmente por las cortinas del apartamento, marcando el inicio de un nuevo día. Elena abrió los ojos con lentitud, sin moverse demasiado. Su cuerpo seguía acurrucado contra el pecho de Dorian, y su respiración pausada le confirmó que él aún dormía. Había algo reconfortante en ese despertar, en ese instante donde la realidad y el sueño se mezclaban con suavidad.
No quería moverse, no quería romper la magia de esa mañana, donde todo parecía encajar. Su mente viajaba a los últi