El Club Azur no era para todos.
Ubicado en los sótanos de un hotel cinco estrellas en el centro de la ciudad, la entrada requería más que una membresía exclusiva,exigía discreción, reputación y obediencia. Allí, las reglas del mundo exterior se disolvían entre terciopelo negro, luces tenues y gemidos contenidos.
Elena no había vuelto desde hacía semanas, necesitaba respirar, dejar que la pintura y el eco de una caricia la confundieran lo menos posible. Pero esa noche llevaba su máscara.
No lite