Esa noche, Demian fue al ala Norte, al dormitorio de Valeria. Ella lo recibió con una sonrisa y una suavidad que él no había merecido, pero que ansiaba desesperadamente. Esta vez, la calidez estaba a su alcance, y él temía arruinarlo.
Demian se acercó a ella, no con la fuerza controladora de antes, sino con una cautela casi nerviosa.
Demian: (Susurrando, sus ojos buscando permiso) __Valeria. ¿Puedo quedarme? ¿Puedo... tocarte? Quiero dormir a tu lado, pero quiero hacer el amor de la forma en qu