Ambientación: El Salón de Gala de la Fundación Artesana en Milán. El pináculo del éxito de Valentina.
La gala de caridad de Artesana no era un simple evento social; era una declaración de poder. Celebrada en un palacio renacentista en el corazón de Milán, el evento simbolizaba la fusión del arte y la ambición, la nueva religión de Valentina Vieri. El dinero, proveniente del legalizado imperio Vieri, se usaba para mecenazgo cultural, cimentando el estatus de Valentina como una figura de influencia inatacable, lejos de la sombra de la mafia.
La Exposición del Legado
En el centro del salón, Valentina (27 años) había dispuesto una exposición de arte contemporáneo que reflejaba sutilmente la historia de su familia: piezas abstractas que jugaban con la tensión del orden y el caos, el cristal (la nueva ley Vieri) y el hierro (el viejo instinto de Demian).
Alessandro Vieri (27 años), impecable en su traje de diseñador y con la mente puesta en el networking financiero, se acercó a sus padres.