La victoria sobre la Cábala había durado poco. La Mansión Vieri, símbolo de la nueva legalidad, se sentía bajo asedio interno. La llegada de Darya, la mujer temida y poderosa de la Bratva, había arrastrado el pasado directamente al centro de la paz de Demian Vieri. Su presencia, ahora sentada en una lujosa suite de invitados, era un recordatorio constante de los juramentos de sangre que Demian había intentado enterrar bajo el mármol y el cristal de su imperio.
Demian se sentía acorralado. El G