Ambientación: La mansión Vieri, tres semanas después de la humillación de la Cábala. Se respira una falsa seguridad, pero la casa se siente vigilada.
La derrota pública de Don Silvio había disuelto la Cábala como la sal en el agua. La Matriarca Vieri había ganado su primera gran batalla política, demostrando que la ley podía ser tan letal como la bala. La prensa celebraba el "Nuevo Orden Vieri", un imperio que se hacía más rico y poderoso a través de la legalidad.
Demian, tranquilo por la victoria de Valeria, había vuelto a su rutina, aunque la vigilancia de sus hijos se había duplicado. El Guardián en él había aprendido a confiar en la mente de su esposa, pero el miedo de perderla aún era un fantasma latente.
Una tarde, mientras Valeria revisaba el diseño de un nuevo centro comunitario que los Vieri iban a financiar (parte de su estrategia para cambiar la imagen de la familia), su asistente anunció una visita inesperada.
—Una mujer, Matriarca. Se llama Darya. Dice que viene a