El Comando Central de la Casa Vieri se convirtió en un centro de tensión muda. Demian se había quedado, su cuerpo quieto en el ala de seguridad, pero su mente en Génova. Valeria se sentó a su lado, monitoreando el progreso de Dante y dirigiendo las comunicaciones. La Matriarca no solo había asumido el mando de la operación, sino que había tomado el control del tormento de su esposo.
—Dante tiene la orden de no fallar. Lo hará por ti y por Sara —dijo Valeria, buscando calmar la ansiedad palpable