El Comando Central de la Casa Vieri se convirtió en un centro de tensión muda. Demian se había quedado, su cuerpo quieto en el ala de seguridad, pero su mente en Génova. Valeria se sentó a su lado, monitoreando el progreso de Dante y dirigiendo las comunicaciones. La Matriarca no solo había asumido el mando de la operación, sino que había tomado el control del tormento de su esposo.
—Dante tiene la orden de no fallar. Lo hará por ti y por Sara —dijo Valeria, buscando calmar la ansiedad palpable de Demian.
—Él lo hará por el Guardián. Es mi deuda —replicó Demian, su voz cargada de fatalidad.
—No, Demian. Dante lo hace por la paz que tú y yo hemos construido. Él es el hombre de la ley, no de la deuda. Confía en él. Y confía en que nuestra estrategia de legalidad es más fuerte que la violencia de Yuri.
La Misión de Dante: El Juicio Final
Mientras tanto, en Génova, la misión de Dante Vieri era un reloj que corría contra la sangre. El trayecto se hizo a una velocidad suicida. La urgencia d