Ambientación: Siete años después del nacimiento de Valentina y Alessandro. Se celebra un acuerdo histórico con el gobierno de Quetar.
El aire en el salón de banquetes de la mansión Vieri no olía a pólvora, olía a victoria monetaria y a jazmines. Hacía siete años que el parto de los gemelos había sellado el fin de la guerra de la mafia y la transformación de Demian. Hoy, la firma del contrato con el gobierno de Quetar elevaba a los Vieri de señores de la costa a socios de estado, un movimiento que pocos líderes criminales habían logrado sin una purga sangrienta. Era un triunfo de la estrategia de Valeria, la Matriarca.
Demian Vieri observaba a su esposa desde el umbral. Con treinta y tantos años, Valeria no solo había envejecido con gracia; había crecido en poder. Su sonrisa, antes un arma defensiva, era ahora un foco de calidez que irradiaba confianza. Llevaba un vestido de seda oscura, un contrapunto perfecto al brillo de la copa de champán que sostenía.
—Pareces un general examinand