La noche después de la visita al médico, Demian convocó una cena de emergencia. En la mesa, en el refugio de Elena Vieri, estaban Valeria, Sara, Dante y Claudia. Y, en una aparición inusual, Marco Vieri, el patriarca, el hombre que solo se movía por estrategia y poder.
El ambiente era eléctrico. Demian, a pesar de estar limpio y vestido con su impecable traje, irradiaba una tensión controlada. No era la furia de la guerra, sino el nerviosismo del futuro. Tenía a Valeria sentada a su lado, sus m