A la mañana siguiente, la amenaza de Elias era solo un recuerdo sangriento. Valeria se levantó temprano, sintiendo la adrenalina de la noche anterior. Vestida con ropa deportiva, se dirigió al gimnasio improvisado en el refugio, lista para iniciar su entrenamiento con Sara.
Demian la interceptó en el pasillo. Estaba impecable, pero sus ojos estaban inyectados de sueño y una nueva y peligrosa posesión: la paternal.
Demian: (Con voz grave y absoluta) "¿A dónde vas, Luz? No irás al gimnasio. No