ANYA
Oigo solo caos fuera de la habitación, no me atrevo ni a asomar la cabeza, no puedo correr el riesgo a que Serguéi me golpee de nuevo. Menos ahora que estaba decidida a revelarme si me tocaba un solo cabello.
Lo odiaba con todas mis fuerzas. Nunca había despreciado tanto a alguien en mi vida.
No sé qué está pasando allí afuera. Solo hay gritos y órdenes de él, supongo que se las daba a sus hombres.
Cuando escucho la puerta de la habitación abrirse, escondo rápidamente la pequeña maleta que