CAPÍTULO 91: EL LUGAR SIN ÉL
Eden
Despierto como si emergiera de un sueño viscoso, lento, lleno de niebla y vacío. Hay una punzada sorda en mi pecho, como si me hubieran arrancado algo de raíz, y en cuanto abro los ojos y no lo veo, lo sé. Sé que no está, Dmitry ya no está.
Me incorporo con torpeza, el aire es distinto, más seco. La cama en la que estoy no es la del refugio, las paredes son de otro color, el techo es más bajo. Hay un olor a madera, café fresco y huevos revueltos y un silencio h