CAPÍTULO 90: MENTIRAS NECESARIAS
Nikolai
Me quedo viéndolo como si no lo reconociera. Dmitry, el bastardo indestructible, el que no teme a nada ni a nadie, acaba de ofrecerse en sacrificio. Así, sin más. Por ella y por la bebé, por algo más grande que él mismo. Nunca pensé que llegaría a ver este día. Siempre creí que si uno de nosotros caía primero, sería yo. No porque sea más débil, sino porque siempre fui el que tomaba las decisiones equivocadas con una sonrisa en la boca.
Pero él... joder, él va a hacerlo. Y lo peor es que lo dice en serio. No hay un gramo de duda en su mirada, solo determinación y cansancio. Como si ya supiera que no hay camino de regreso para él.
Lo miro y por un instante me odio a mí mismo por lo que voy a hacer o más bien, por lo que no voy a hacer.
Porque la solución está aquí en mi bolsillo, palpitando como un corazón más. El chip. La jodida llave. Toda la red, toda la estructura digital que la Bratva perdió cuando Roger murió en Suiza. Todavía existe. No es