CAPÍTULO 85: RESURGIR ENTRE CENIZAS
Nikolai
Zhao huye como la rata traicionera que es, pero no voy a dejarlo escapar, no esta vez. Mis botas golpean el suelo del pasillo mientras el búnker entero tiembla y escupe humo como una bestia herida. Lo veo girar al final del corredor, jadeando, tambaleándose y acelero sin pensar. Mis costillas protestan, el corte en mi costado arde como el infierno, pero lo alcanzo. Le salto encima justo cuando trata de abrir una compuerta lateral. Rodamos por el suelo, él gruñe algo en chino que no entiendo, y yo le respondo con un puñetazo en la mandíbula.
La pelea es brutal. No hay armas ni reglas. Solo dos hombres con suficiente odio como para encender una ciudad. Me parte la ceja con el codo, le rompo la nariz con la cabeza. Sangre, sudor y furia se mezclan mientras chocamos con las paredes, contra el suelo, uno sobre el otro como animales salvajes. Me parte el labio, le disloco el hombro. Me lanza contra una caja metálica, yo le estampo la cabeza contra