CAPÍTULO 79: HERMANOS DE SANGRE
Eden
No le digo nada al principio. Él solo se queda ahí, sentado a mi lado, con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza ligeramente inclinada, como si el frío también le pesara, pero no es eso. No es el clima, hay algo más. Lo siento vibrar en el aire entre nosotros, algo que no lleva su perfume, ni su sonrisa, ni su sarcasmo. Es real, casi vulnerable.
No sé si estoy lista para hablar de lo que pasó.
—¿Lo dijiste en serio? —pregunta de pronto, volviendo el ambiente más serio.
Yo me quedo mirando al frente, al bosque que se alza delante de nosotros. No lo miro, no puedo.
—Nikolai —digo al fin con voz baja, como si pudiera esconderme dentro de las palabras—, mejor no hablemos de eso.
—No me mientas, Eden. —No hay burla esta vez, ni arrogancia, solo la verdad que sabe que escuchó, la que me arrancó sin permiso—. Escuché muy bien lo que dijiste. Dijiste que te estabas enamorando de mí.
Quiero negarlo, desearía que la tierra me tragase ahora mismo. Qu