CAPÍTULO 79: HERMANOS DE SANGRE
Eden
No le digo nada al principio. Él solo se queda ahí, sentado a mi lado, con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza ligeramente inclinada, como si el frío también le pesara, pero no es eso. No es el clima, hay algo más. Lo siento vibrar en el aire entre nosotros, algo que no lleva su perfume, ni su sonrisa, ni su sarcasmo. Es real, casi vulnerable.
No sé si estoy lista para hablar de lo que pasó.
—¿Lo dijiste en serio? —pregunta de pronto, volviendo el