CAPÍTULO 38: EN CARNE VIVA
Dmitry
La escucho antes de verla. Eden no sabe cerrar la puerta sin golpearla, no sabe caminar sin hacer ruido ni hablar sin que cada palabra suya suene como un desafío al universo. Hoy no es distinto. Llevo tres días en la casa de su amiga, y ella siempre llega con su mochila colgada al hombro, los audífonos colgando del cuello y esta vez, una bolsa de papel que huele a comida asiática. La deja sobre la encimera con un suspiro dramático y luego gira para mirarme, eva