CAPÍTULO 33: EL CORAZÓN DEL PECADOR
Eden
Renunciar es la única opción lógica, el problema es que aquí la lógica es tan escasa como la paz mental.
Estoy harta. Harta de las mentiras, de las sombras, de sentir que me estoy volviendo loca. De un Dmitry que me dice que todo es producto de mi imaginación, de un Nikolai que juega a ser un político impecable mientras me mira como si fuera su próximo platillo fuerte. De la maldit4 sensación de que algo no cuadra.
Así que hago lo que cualquier persona c