—Mamá, me encontré con una amiga aquí. ¿Por qué no cenas con Agnes? Lo siento, no podré acompañarte.
Anna envió el mensaje después de esconderse casi diez minutos en el baño. Se había demorado a propósito, esperando que la tensión de afuera se disipara si le daba tiempo. La sola presencia de Agnes le oprimía el pecho; verla junto a Lusi era aún peor. Era una combinación que no tenía ninguna intención de enfrentar.
No tardó en sentir vibrar el teléfono.
Está bien. Le diré al chofer que te espere