El sol apenas comenzaba a asomarse entre las nubes pesadas, lanzando sombras doradas sobre los jardines de la mansión Sinisterra. Dentro, todo parecía en calma. Pero Allison ya llevaba horas despierta, incapaz de dormir, con la mente agitada por pensamientos enredados y oscuros.
Se sentó en el invernadero fingiendo que leía un libro, pero no había pasado una sola página. En realidad, esperaba. Sabía que Miguel pasaba por allí antes de salir. Sabía que solo bastaba una escena bien construida par