El ambiente en la casa Salvatore se sentía espeso, como si cada rincón guardara un secreto que se negaba a salir. Alanna había pasado toda la noche sin dormir, con las palabras de Alexa repitiéndose en su mente una y otra vez como una melodía perturbadora. La supuesta “venganza” que mencionó frente a Leonardo no había sido explicada, y aunque él intentó calmarla, ella no era ingenua. Sabía que algo se escondía detrás de todo esto… y el silencio de su esposo no hacía más que confirmarlo.
—Necesi