La mansión de los Sinisterra lucía imponente bajo la luz tenue del atardecer. Las paredes de mármol, los ventanales con cortinas de terciopelo y los candelabros que ya comenzaban a iluminar la estancia no podían ocultar el frío que reinaba en el corazón de la casa… un frío que parecía emanar directamente de su señora.
Allison estaba sentada en su butaca favorita, esa que daba hacia el jardín de rosas negras que tanto cuidaba. Tenía una copa de vino en una mano y el celular en la otra. En el aur