Carlos
Laura pasó el día con Gabriel.
La vi desde la galería cuando llegué. Estaba sentada en el suelo, con el niño entre las piernas. Gabriel balbuceaba mientras golpeaba dos bloques de madera uno contra otro, concentrado, feliz en esa forma simple que solo tienen los bebés. Laura le hablaba despacio, repitiendo sonidos que él intentaba imitar. Cuando se cansó, lo cargó sin esfuerzo, apoyándolo contra su pecho con naturalidad.
Me quedé observando más tiempo del necesario.
Ella estaba cómoda. S