Antonio
—Bienvenido a tu nueva morada, Ángel —dijo Morales en cuanto ingresamos a un pequeño apartamento—. No será tan impresionante como el que tenías en el piso veinte, pero tiene lo necesario.
Suspiré desde el umbral y recorrí el monoambiente con la mirada mientras él hacía la demostración como si se tratara de un agente inmobiliario.
—Mira, tienes cocina con lavandería y comedor integrado —caminó al otro lado—. Y por aquí, televisión con un cómodo sofá que se transforma en cama.
—Vaya, par