Laura
—¡Tú no puedes siquiera considerar eso! —dijo Anny, exaltada, durante la mañana.
Preparábamos el desayuno cuando decidí contarle sobre esa propuesta de Carlos que no me había dejado dormir en toda la noche. Definitivamente, escogí el peor momento para hacerlo, porque su reacción explosiva aseguró la atención de las otras mujeres sobre nosotras.
—¡Anny! —la regañé en voz baja, con mala cara. Luego me giré hacia las demás—. Disculpen, sigan en lo suyo.
Continuamos picando las frutas para l