Laura
El mundo entero pareció pausarse durante larguísimos segundos. Anny había sido una amiga increíble desde que llegué a Santa Mónica, pero ni siquiera sabía que tuvo un hijo alguna vez.
En un instante desfilaron ante mí todos los momentos que compartió con mi bebé: La vi acomodándole el gorrito cuando hacía frío, hablarle en susurros como si el mundo pudiera romperse si levantaba la voz o disfrutar de la risa de Gabriel como si fuera la sinfonía más hermosa que escuchó en la vida.
Recordé c