Laura
La mansión Borbón seguía siendo igual de grande y fría. A pesar de que viví en ese lugar por tanto tiempo, volver a pisar el mármol del suelo me hacía sentir ajena.
Yo, definitivamente, ya no era la misma mujer que había salido de allí asustada, nerviosa, temiendo por mi embarazo y el qué dirán. Me había endurecido en el camino. Mi único interés era Gabriel; solo por él volvía a ese lugar.
La gran puerta principal se cerró detrás de mí. El eco me recorrió la espalda como un escalofrío.
Res