Lucia
La tarde se estira como un hilo elástico, cada minuto pareciendo dilatarse un poco más.
El aire es cálido, saturado de sal, pero no sofocante. Se adhiere a mi piel como una segunda capa invisible.
El silencio a nuestro alrededor tiene algo denso, casi palpable: el chapoteo regular del agua contra el casco, el susurro discreto de las hojas, y a veces, un crujido seco de la madera calentada por el sol.
Mathieu se ocupa sin prisa. Despliega una manta sobre la arena con una lentitud estudia