Lucia
El pasillo es demasiado largo.
O soy yo quien está demasiado tensa para atravesarlo sin tambalear.
Cada paso hace crujir algo, por dentro.
No un hueso. No una articulación.
No, algo más íntimo. Más profundo.
Como si caminar hacia él significara alejarme definitivamente de mí.
Amina no camina conmigo.
Se ha quedado atrás, donde las sombras son todavía lo suficientemente densas para que se pueda deslizar una mirada tierna sin ser notada.
Pero siento su presencia como una mano apoyada