Armyn sintió cómo una oleada de energía emergía desde lo más profundo de su loba interior; era una fuerza cálida, antigua, como si miles de generaciones de Lunas sanadoras hablaran a través de ella.
Esa energía fluyó por sus brazos, recorrió su pecho y salió disparada hacia el cuerpo inerte del Alfa Riven, extendiéndose como una luz pálida que llenó la habitación.
Entonces, él despertó.
Los ojos del Alfa se abrieron de golpe, como si hubiera emergido de un abismo helado.
Su lobo respiró a través