La mañana llegó con un sol radiante que entraba por los ventanales del penthouse. Mara había dormido mal. No podía dejar de pensar en la boda. En Joaquín. En lo que sentía. En lo que no se atrevía a decir. Pero esa mañana tenía una misión importante. Había llegado el vestido. El que eligió en la tienda exclusiva, el que Joaquín había pagado sin mirar el precio, el que la haría ver como una princesa el día de su boda. Tenía que ir a la casa de su madre para probárselo, para ver si necesitaba aju