La luz de la mañana se derramaba por los ventanales del penthouse como un río de oro líquido, bañando cada rincón con una calidez que parecía prometer que ese día sería diferente. El aroma del café recién hecho se mezclaba con el de las tostadas y la mermelada, creando una atmósfera casi irreal, como si el tiempo se hubiera detenido solo para ellos. Las sombras de los muebles se alargaban en el piso de madera oscura, y el polvo bailaba en los haces de luz, diminuto y etéreo, como si el mismo ai