El sol de la mañana se filtraba a través de los ventanales de la mansión Hidalgo, iluminando el comedor con una luz dorada que parecía prometer un día especial. Los rayos del sol bailaban sobre el mantel de lino blanco, creando patrones de luz y sombra que se movían con la lentitud del tiempo. Pero la atmósfera era todo menos festiva. La mesa estaba impecablemente puesta, con vajilla de porcelana fina y cubiertos de plata que brillaban bajo la luz, pero el silencio que envolvía el lugar era pes