24.

Los tres nos quedamos prácticamente paralizados en la entrada de la puerta. La mujer nos observó uno a uno.

— ¿Se van a quedar ahí parados todo el día o van a entrar? — dijo después de un gemido.

Entró a la casa y Sirius fue el primero en entrar. Lo primero que percibí al cruzar el umbral de la puerta fue el olor a incienso y canela, algo que me extrañó. La casa estaba bien ordenada, aunque no era extraño que hubiera cosas esotéricas en el lugar: atrapasueños, imágenes un poco demoníacas col
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