25.
Todos nos quedamos en silencio un largo minuto, sin saber muy bien qué decir. El café que sostenía en mis manos comenzó a temblar, así que lo dejé sobre la mesa y apreté los puños para que nadie viera cómo temblaban mis manos.
— ¿La gente del bosque? — pregunté — . ¿Creen que mi poder venga de allá?
La bruja simplemente se encogió de hombros, dándole un sorbo al café.
— Tal vez. Es la única opción que tenemos, es lo único que se me ha podido ocurrir desde que el Alfa llegó a mi casa esta s