23.
Por alguna extraña razón, me sentí muy feliz de ver a Valentín. Me había asustado bastante el hecho de que tal vez lo hubiera matado, y aunque Sirius me dijo que estaba vivo, no me sentí tan tranquila hasta que lo vi entrar por la puerta. Cuando llegó conmigo, le di un corto abrazo.
— ¡Qué bueno que estés bien!
Él sonrió. Luego, la mirada de Bastian y la suya se cruzaron. No tenía que ser una bruja ni tener sangre de ningún tipo para darme cuenta de que tramaban algo. Ambos sonrieron, y Vale