214.
Las tres nos quedamos ahí paradas.
—¿Algún plan? —me dijo Lilith.
Pero yo sinceramente no tenía ninguno. Nada. Absolutamente nada. No había tenido tiempo de planearlos. ¿Qué tiempo hubiera podido tener? Estábamos contra la espada y la pared. Esperé que todo saliera bien, que nuestros instintos fueran suficientes. Habíamos logrado desestabilizar a Mordor en muchos sentidos. Habíamos hecho que tuviera que apresurar su plan, pero al mismo tiempo sabía que no podíamos confiarnos. Aquella criatura,