128.
Balar. así había dicho Salomón que se llamaba el sonido que hacía la cabrita. Balar.
Y era lo único que hacía el condenado animalito.
Después de tomarnos mucho rato para descansar y comer de las frutas que había traído del oasis de las portadoras, nos sentamos alrededor de la cabrita a analizarla. Salomón era el que más conocimiento tenía sobre magia, pero no pudo acertar más allá de que podía sentir magia en el pequeño animalito—la magia que Yohana había utilizado en él para que sustentara la