123.
Me arrastraron por el lugar. Toda la manada ya estaba reunida al frente, esperando. Se había formado un enorme círculo. La tormenta arreciaba con fuerza los techos de las pequeñas tiendas que habían construido. De cualquier manera, Luna Azul ya estaba acostumbrada a ese tipo de climas.
Todos estaban sufriendo. Podía ver en sus rostros el cansancio y el frío. Y eso que ni siquiera había comenzado la guerra. Ni siquiera se había vivido una sola batalla.
No podía dejar que mi gente se enfrentara a