Fernanda pidió visitar su antiguo departamento una tarde después de terapia.
Adrián estaba revisando las indicaciones del médico cuando ella se lo dijo. No había nadie más en la sala pequeña de la mansión Montenegro. Regina había salido a atender una llamada e Isabel descansaba en la habitación de invitados.
—Quiero ir al departamento —dijo Fernanda.
Adrián levantó la mirada.
—¿A tu departamento?
—Sí.
—No sé si sea buena idea. El doctor dijo que no debes cansarte demasiado.
Fernanda sostuvo sus