Regina organizó la cena formal por la recuperación de Fernanda como si se tratara de un asunto de familia y de reputación al mismo tiempo.
Invitó a socios importantes, médicos cercanos a la fundación del hospital y algunos amigos antiguos de los Montenegro. No era una celebración grande, según sus propias palabras, pero Victoria sabía que en esa casa nada era pequeño cuando Regina lo dirigía.
Desde temprano, Victoria coordinó con el personal.
Revisó la mesa, confirmó el menú, pidió que ajustara