Daniel llegó al hospital con el rostro de quien había aprendido a parecer tranquilo incluso cuando estaba moviendo piezas demasiado delicadas.
Victoria estaba despierta. Tenía la espalda un poco incorporada, el cabello recogido de manera sencilla y una manta sobre las piernas. Laura acababa de salir por café, dejando sobre la mesa algunas muestras pequeñas del proyecto para distraerla. Adrián seguía en la mansión Montenegro engañando a Fernanda.
Daniel aprovechó el momento.
—Te ves cansada —dij