Victoria volvió al despacho del licenciado Rivas con una carpeta completa.
Había reunido documentos personales, copias de estados de cuenta, actas, contratos y algunos papeles relacionados con el acuerdo entre las familias Altamirano y Montenegro. No había sido sencillo. Cada hoja parecía recordarle que su matrimonio no solo había unido a dos personas, sino intereses, nombres y deudas que otros habían colocado sobre ella.
El abogado revisó los documentos durante varios minutos.
Victoria esperó e