Fernanda intentó quitarle el seguro a la puerta antes de girarse hacia Marcos.
—Ábrela, déjame salir.
Marcos siguió conduciendo sin mirarla. Su rostro permanecía sereno, como si llevarla retenida en aquel auto no significara nada.
—No.
—Dije que la abras.
—Y yo dije que no.
Fernanda intentó mantener la voz firme, pero el miedo ya empezaba a quebrarle la respiración. Miró hacia el exterior buscando reconocer las calles, aunque el auto avanzaba demasiado rápido y Marcos cambiaba de dirección cons