—No vuelvas a preocuparte por todos antes que, por ti, y mucho menos por mí. Yo debí preocuparme por ti cuando estabas a mi lado y no lo hice como debía. Ahora no me quites la oportunidad de hacerlo bien.
Victoria lloró de nuevo, pero esta vez no intentó cubrirse. Adrián se incorporó y le acarició el cabello con una suavidad contenida.
—Necesitas descansar. También necesitas entrar en calor.
—Estoy bien.
Él la miró mientras Victoria suspiró entre lágrimas.
—Está bien, no estoy bien.
—Eso ya es