Abril rompió en llanto, un llanto desgarrador que salió de lo más profundo de su alma.
Su cuerpo temblaba, como si todo dentro de ella se hubiera roto al mismo tiempo.
Se cubrió el rostro con las manos, pero no logró contener la tormenta que la invadía.
Sentía que el aire le faltaba, que el mundo entero se le desmoronaba encima.
Entonces, sintió los brazos de Amadeo, envolviéndola con fuerza. Su abrazo era desesperado, firme, como si con él pudiera contenerla, evitar que se rompiera por completo