Abril necesitaba aire.
El salón era demasiado cerrado, demasiado lleno de sonrisas hipócritas, perfumes costosos y palabras vacías.
Salió hacia el jardín, donde la piscina honda, y con agua cristalina, decoraba, el viento era fresco, hacía un poco de frío, pero la noche era bella, y ella estaba buscando un poco de paz.
El aire nocturno era fresco, la luna llena reinaba en lo alto como una testigo silenciosa, y las estrellas titilaban sobre el espejo de agua turquesa.
Respiró hondo.
Pero entonces